Monday, November 26, 2007

 

Delincuencia informática



Procesar información implica el almacenamiento, organización y, muy importante, la transmisión de la misma. Para ello, en la informática intervienen varias tecnologías; en términos generales, podemos decir que son dos sus pilares: la computación y la cibernética; es decir, en lo que hoy conocemos como informática confluyen muchas de las técnicas y de las máquinas que el hombre ha desarrollado a lo largo de la historia para apoyar y potenciar sus capacidades de memoria, de pensamiento y de comunicación.

Ha sido tanto el éxito de estos medios, que hoy se habla de que vivimos en la era de la cibernética o la informática. Es decir, que gracias al desarrollo de la computación, los sistemas de procesamiento de la información pueden comunicar e intercambiar datos a distancia. El ejemplo más patente de ello es la Internet.

Por ello, se habla constantemente de nuestras comunidades como sociedades de la información. En palabras del maestro del ITESM, Julio Téllez Valdés, la sociedad de la información comprende el uso masivo de las tecnologías de la información y comunicación para difundir el conocimiento. Una consecuencia de esta clase de interacción es que cualquier persona con los conocimientos requeridos, puede crear, remitir, recibir, compartir, y utilizar información a distancia.

Pero el que la interacción humana por vía informática no sea físicamente presencial, no cancela el hecho de que subsistan las responsabilidades derivadas de la legalidad y la civilización. En otras palabras, sigue vigente la confianza en que los demás no cometerán agresiones intencionales contra nosotros. Y también su contraparte: si se cometen dichas agresiones empleando medios informáticos, la autoridad debe investigar los delitos.

Así pues, junto con el desarrollo de la informática, surge la necesidad de regular su campo de acción, y de esta manera, nace el Derecho Informático. Es dentro del campo de las leyes aplicables a la informática que empieza a surgir la necesidad de castigar las conductas ilegales que emplean los sistemas informáticos para cometer delitos, o bien, son esos mismos sistemas el objeto del ilícito.

En el XI Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal, celebrado en 2005 en Bangkok, la ONU enfatiza que la delincuencia informática es difícil de comprender o conceptualizar plenamente. La informática puede ser el objeto del ataque o el medio para cometer otros delitos, ya que reúne características que la convierten en un medio idóneo para la realización de muy distintas modalidades delictivas, en especial de carácter patrimonial. La idoneidad proviene, básicamente, de la gran cantidad de datos que se acumulan, con la consiguiente facilidad de acceso a ellos y la relativamente fácil manipulación de esos datos.

Por supuesto que la mercancía que resulta más atractivo robar es información, con el objeto de ganar ilícitamente dinero. Así que, los sistemas que pueden estar más expuestos al fraude son los que tratan pagos, como los de nómina, ventas, o compras. En ellos es donde es más fácil convertir transacciones fraudulentas en dinero y sacarlo de la empresa. Por estas razones, las empresas bancarias y compañías de seguros, están entre las más expuestas a fraudes que las demás.

Sin embargo, esta situación no es privativa del área financiera, pues también el gobierno está expuesto a los riesgos cibernéticos, ya que el uso generalizado de bases de datos aumenta las posibilidades de un ataque al sistema informático, particularmente cuando se emplean computadoras en aplicaciones de seguridad.

El Código Penal Federal en sus artículos 211bis 1 a 211bis 7 sanciona con prisión hasta por ocho años, la modificación, copiado, destrucción o pérdida de información contenida en sistemas o equipos de informática protegidos por algún mecanismo de seguridad. No obstante, la normatividad actual no alcanza a reflejar el total de hipótesis delictivas que la legislación internacional contempla en el Convenio sobre Cibercriminalidad signado por el Consejo de Europa en Budapest en el año 2001.

De acuerdo con datos de la PGR, de enero a septiembre del presente año, el 22% de los casos denunciados corresponden a sistemas informáticos, 15% a banca electrónica y 12% a telefonía celular. Por otro lado, los ciberdelitos se han incrementado de aproximadamente 500 en 2004 hasta más de 1200 en lo que va del 2007.

Por ello, es necesaria la creación de un Centro Nacional de Respuesta Inmediata a Incidentes de Seguridad Cibernética que tendría por objeto establecer un mecanismo que detecte oportunamente el cibercrimen, genere estrategias de contención y respuesta, proporcione alertas inmediatas, establezca canales de comunicación confiables, rastree y de seguimiento a los problemas para determinar acciones correctivas.

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